Al subir las escaleras del International Studio & Curatorial Program*, en Brooklyn, aparece Coyoxualqui: un lienzo de gran escala tejido en tonos rojizos suspendido desde ambos extremos creado una U. Mientras que los extremos son sostenidos por dos barras sostenedoras, el lado derecho es atravesado por dos palos separadores (el corazón en idioma kaqchikel o ruk’u’x’ / k’u’x) y el lado izquierdo por uno solo. A la altura en que se encuentra palo separador del lado izquierdo, los hilos del lado derecho se sueltan, cayendo de forma más ligera que el resto del tejido. El balance de este lienzo es interrumpido por otro tejido, menos estructurado, que une las partes superiores de una manera casi precaria. Se trata de un enredo de rafia de papel, desordenado, con hilos sueltos que parece escaparse rebelde de entre el patrón de un lado para intentar penetrar el otro. O quizás son los lienzos laterales los que se están deshilachando y encontrando al centro, o el enredo central ha invadido los lienzos conformando una simbiosis que diluye la distinción entre patrones (orden – desorden) y texturas (hilo – papel). Más bien, hay un escape rebelde y un encuentro y una simbiosis infecciosa (siempre ya y, y, y…) disolviendo ordenamientos.
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