Qué difícil escribir acerca de la eugenesia en medio de una guerra, que es muchas, motivada por el exterminio de minorías racializadas y que pasa por la producción sistemática de cuerpos amputados y discapacitados. Aunque quizás este sea el momento propicio para hacerlo. O, siguiendo a Guattari en su texto Todo el mundo quiere ser fascista, este es un tema que debemos discutir mientras podamos.
Me interesa seguir, aquí, una línea que atraviesa varias de las ponencias presentadas en el coloquio Contra la perfección. Por un futuro no eugenésico (Ciudad de México, enero de 2026) y que tiene que ver con lo que implica apostar no ya por un futuro anti-eugenésico, que pasa por uno también anti-fascista, sino por un futuro no-eugenésico, lo que implica el alcance de una vida no-fascista. Esta apuesta, necesariamente, nos llama a cuestionar las nociones de futuro de las que estamos partiendo, así como a evitar propuestas antagónicas, negativas o dialécticas—aquellas implicadas en un anti—, y a no dar por sentada una noción única de temporalidad: aquella linealidad progresiva sobre las que se han construido las visiones hegemónicas de futuro. Mi sospecha, con esta guerra demencial a la mano, es que siempre que nos encontremos dentro de estas lógicas —con todo lo que conllevan— las posibilidades de dislocar el fascismo, y su modo necesariamente eugenésico de operar en el mundo, están clausuradas.
Continue reading →