DONCELLAS

Silencio.

Allí vienen mis doncellas.

Se acercan de puntillas

con sus batas rosas

y sus rostros infantiles.

Silencio.

Que entran con cuidado

se aproximan a mi cama

esforzándose por no hacer ruido.

Aquí están ya.

Me han traído

en charolas de plata

un banquete de sueños

y en una botella

un poco de eternidad.

Me acarician el cabello

me acomodan

me sirven

manjares veraniegos

para agotarme.

Sacan de pequeños sacos de terciopelo rojo

los puñales

para corromperme.

Y con su cara endemoniada

y angelical de calavera

me sonríen

me levantan.

Silencio.

Que ya me llevan

con mis palabras trabadas en la garganta

a la penumbra.

Silencio todos.

El universo se hace gigante

y mi tumba lecho suave.

Nuevas luces nacen

como bellas flores

brillan

como doncellas.

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LA ESPERA

Como extrañar, como pedir a la nada, insistentemente, por la presencia de algo –cualquier cosa- que habite este vacío. Sentimientos se interponen a fuegos de antaño. Un muro se acerca y se aleja como un neumático colgado de una cuerda, vieja, podrida, a punto de reventarse. La amistad es una suma de dicha y de debilidad oculta; una manera de probar la intolerante soledad sin ofuscación o nausea. Como tener en vigilia el corazón, como llorar perdón y piedad. Un tornado desesperanzador que, vengativo, lo arranca todo. La espera es sudor doloroso sobre los párpados y una tarde soleada y pesada. Canción de silbidos exhaustos. Un cuerpo humanoide se derrama, sin deseos ni contiendas; triunfantes los roedores.

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IGNOMINIA

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Yo estaba bastante dormida cuando me embistió de pronto ese sueño dulce y condenable, aquél sueño tan horrorosamente infausto y maravilloso, casi encantador… Me acaricié el cuerpo sin darme cuenta, me sentí y abrí los ojos; la luz de la madrugada atravesaba la cortina blanca con cierta timidez, vi hacia mi alrededor en penumbras y sonreí, seguí durmiendo e intentando encontrar de nuevo aquél sueño.

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ENTELEQUIA

Cuantas veces buscó inútilmente la sobrevivencia en este su y nuestro mundo. Y no sólo él, no; todos aquí. Pero las calles se mueven y nos botan. Esas calles húmedas. No son sólo las nubes sucias las que manchan los corazones, también las ideas, que vuelan entre ciudades /como transparentes siluetas –monstruosas– / no se van ni se esconden. Ellos, como insectos, sólo movían sus patas sin sentido, con sus voces dormidas.

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ESPEJOS

Eran como los fantasmas que rondan en las habitaciones y se esconden en los espejos; eran todo y no eran nada. Deseaban lo inasequible e inaudito, y estaban dispuestos a luchar como imbéciles, hasta los gritos, para conseguirlo. Lo demás, todo en decadencia. Lo negaban con espadas y escudos al frente, a punto de dejarse ir contra el que se atreviera a mencionarlo. Pero para qué, nadie se atrevía ni se atrevería a hacerlo.

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INTERMINABLE   PESADILLA

 ¡Marcos! Me dijo José asustado mientras yo yacía en el suelo y lo único que sentía era la sangre que brotaba de mi hombro a mi brazo. Por mi mente, en sólo pocos segundos pasaban mi familia y toda mi vida. Fue entonces cuando me di cuenta que estar allí era lo peor y que lo único que quería era irme y no regresar. -¡Marcos; levántate, contéstame! -Después de esas palabras ya no recuerdo lo que pasó, pues cuando desperté estaba en un hospital, en un pueblo desconocido. Al abrir los ojos vi de lado a lado la estrecha habitación en que me encontraba; estaba toda pintada de blanco y vacía; enfrente, había sólo una pequeña mesa, con un vaso sin agua. Poco rato después entró una enfermera, me preguntó cómo me sentía, le dije que estaba algo confundido. -Descanse un poco – me dijo – vendré más tarde-. Pero no pude descansar, porque me invadía una terrible angustia, pues no sabía dónde estaban mis compañeros, ni si estaban bien.

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ESA GENTE. ESTUPIDOS PETIMETRES

Neblina azul; casi negra, o blanca, cubre las montañas pobladas de árboles y ya algunas casas.

La gente; pobre gente, camina maquinalmente a donde tiene que ir, aunque no le guste.

A pesar del frío tengo calor. Sudo a chorros y eso me desespera. No puedo quitarme la blusa, (¡¿Qué diría la gente ?¡) ¡Ja!…

Ah…La gente; pobre gente. Va y viene cada día. Lo mismo todos los días.

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