SÓLO MUERE LO QUE SE OLVIDA (O SE REPRESENTA)

En la obra de teatro Cactus, solo muere lo que se olvida (202o), de la compañía teatral de la Fundación Mawen, las lógicas de la representación se ven trastocadas. Entre otras expresiones artísticas, el teatro ha sido comúnmente entendido como una práctica representacional en el sentido que los actores se insertan en una performatividad guiada por el como sí, encarnando personajes y situaciones que no son reales ni tienen que ver, necesariamente, con quienes son ellos realmente. Esta manera de entender se construye sobre el supuesto de que existen (al menos) dos dimensiones separadas de la realidad: por un lado, una que tiene que ver con la materialidad concreta –lo que es palpable y comprobable en la experiencia (humana)– y otra ligada ligada a lo simbólico o la dimensión del lenguaje, que re-presenta (hace presente) el mundo de allá afuera.

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