Nuestro cerebro tiene ciertas tendencias naturales a razonar erróneamente, o a no hacerlo. Podemos hablar de patrones por defecto o sesgos cognitivos para referirnos a esa “maña” de nuestra mente a no reflexionar cuidadosamente, a tomar decisiones impulsivas, a ver las cosas sólo en su superficie, tener un entendimiento disperso o irnos por la tangente a la hora de tratar un tema cualquiera. Según la ciencia, estas tendencias son resultado de nuestro proceso evolutivo. Y es que nuestra mente, así como nuestro cuerpo, pasó por un proceso de adaptación gradual que duró decenas de miles de años para un “estilo de vida” muy distinto al de hoy.


















