Mariposas, plumas, alas, pájaros en pequeños cofres… Entrar al estudio de Mariadolores Castellanos es como entrar a un museo. Es una colección de objetos, de símbolos y de memorias. Adentrarse en su espacio es adentrarse en cientos de imágenes, de figuras, de ideas, algunas guardadas en un contenedor de resina y otras en constante proceso. Es trasladarse a un Wunderkammern, la antigua cámara de las maravillas. Gabinetes llenos de curiosidades –hallazgos sorprendentes– objetos extraordinarios o inauditos, e incluso trozos de historias aparentemente sin sentido.


















